Nov 11

El 11 de noviembre de 2007 en una fría mañana, se bendijo esta Iglesia que tiene por patrono a San Miguel Arcángel. Han pasado cuatro años desde aquél momento tan importante para esta comunidad cristiana, que luego de tantos años y de tantos intentos al fin tienen un lugar digno en donde congregarse y celebrar su Fe. Ese domingo, con la presencia del Nuncio Antonio Mennini (actualmente Nuncio en Inglaterra) y una treintena de concelebrantes que llegaron desde distintos lugares de Rusia, y de España como así también innumerables laicos y curiosos que se congregaron para ser testigos y protagonistas, vivimos un momento histórico para esta ciudad y para la Iglesia.

 

Demos gracias a Dios, a la Congregación y a tantas personas que se interesaron por nosotros contribuyendo económicamente pero especialmente pidiendo a Dios para que se hiciera realidad este sueño que dejó de serlo. Ahora, nos queda lo más importante por realizar con la ayuda de Dios: cuidar y atender a este pequeño árbol de mostaza que un día fue un grano insignificante. Crece lentamente y ya no se detiene a pesar de las dificultades por las que ha tenido que pasar. A pesar de todo confiamos y creemos que aquí está “el dedo de Dios”, su marca, su sello. Pero también el dedo que nos indica el rumbo por donde seguir caminando juntos como comunidad. Atrás quedaron las primeras celebraciones en los pisos de nuestros feligreses.

Consta en las crónicas una de las primeras Misas que celebramos en casa de María Petrovna: éramos cinco personas. Y qué desagradable aquella vez que nos prohibieron celebrar la Misa de Pascua en la escuela que gracias a una maestra católica habíamos conseguido para reunirnos los domingos por espacio de una hora. Cuando las preocupaciones nos abruman, San Miguel y San Antonio María Claret nos hacen sentir su presencia que calma y anima. Permítannos que elevemos una plegaria con todos ustedes y también, por qué no, compartamos una copa de buen vino a la salud de todos.